Reflexiones Viajeras

A lo largo de estos 6 meses he ido teniendo todo tipo de experiencias, vivencias, que han ido formando mi mente, han seguido dando forma a mi manera de ver el mundo y todo lo que le rodea. Conversaciones de toda índole con personas tan dispares que me han hecho plantearme muchas cosas, darme cuenta de otras y afirmarme en las que ya confiaba que estaba en lo cierto. Con esta entrada pretendo recolectar algunas de ellas y compartirlas con todos vosotros así también podréis darme vuestro punto de vista y compartir vuestras impresiones conmigo.

Empecemos por el principio. Una de las cosas que más recuerdo antes de salir es a mi madre diciéndome:

  • Gordi, sé que piensas que todo el mundo es bueno pero también hay gente mala que solo quiere hacer daño y eso es lo que a mi me da más miedo, más aun viajando solo.

Efectivamente, en el mundo hay gente mala, todos hemos vivido más o menos cerca una mala experiencia, pero en estos 6 meses de viaje, en los 7 países y 3 continentes recorridos, yo solo puedo decir que me he encontrado con gente maravillosa. Los medios de comunicación son un negocio, los negocios son creados para ganar dinero, lo que vende es el morbo y las cosas negativas, las cosas positivas no tienen público o no afectan tanto a las personas como para que sean rentables. En consecuencia, vivimos en un mundo rodeado de malas noticias y malas experiencias a causa de la mediatización de las mismas. Yo os digo sin miedo a equivocarme que más del 95% de las personas en el mundo son buenas, actúan de buena fe y sin esperar nunca nada a cambio.

No es que no haya bondad en el mundo, lo que pasa es que está de incógnito.

-Mafalda-

 

En Nepal conocí a Shiva, una de las personas más buenas y luchadoras que he conocido en mi vida, con una familia encantadora dispuesta a acogerte como si fueras parte de ella desde el primer día. En India conocí a un grupo de persona que decidieron gastarse todos sus ahorros viajar hasta Calcuta y entregarse 6 días a la semana como voluntarios para ayudar a los pobres entre los pobres, algunos de ellos incluso dejando todo lo que tenían atrás para quedarse una larga temporada sirviendo. En Myanmar fue sorprendente, no llevaba ni 2 horas en el país y ya me habían pagado un taxi para llegar a mi destino, una persona que me encontré en el autobús y que simplemente le pregunté si sabía donde quedaba Thabarwa Center, pues no solo me indicó sino que me pagó el taxi que me llevó hasta el centro. Voluntarios que no les importaba lavar a personas ciegas o con discapacidades, que enseñaban inglés a los locales con la pasión de un maestro (a veces incluso con más pasión que muchos maestros), monjes que por temas legales del país no pueden darte cobijo por una noche pero que no dudan en llevarte a un hostal y pagarte la noche para que tengas donde dormir, turistas que viajan en taxi pero que no les importa lo más mínimo compartirlo contigo. En Australia conocí a Errol, un señor mayor que había vivido también en varios países, con una implicación más que notable por la conservación y el respeto por el medio ambiente. Ya conocía a mi amiga Nicole, una chica australiana encantadora que no dudó ni un segundo en dejarnos su casa, incluso los días en los que ella estaba de viaje, sin miramientos. Una familia española que decidió emigrar para buscar un futuro mejor y que, sin tener ningún motivo o razón más que la de hacer por los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti, te dejan un regalo bajo el árbol de navidad el 6 de enero. En Nueva Zelanda tuvimos la suerte de conocer a Benjamin, el cual no solo nos dejó su casa sino que se volcó con nosotros y nos ayudo con la compra de la furgoneta, el papeleo y hasta nos consiguió alojamiento en casa de la hermana, que por otro lado también tiene una familia increíble y que no se cortaron un pelo en compartir con dos extraños su casa, su comida, sus vidas. Ahora que he llegado a Argentina la cosa no ha cambiado en absoluto. La vida me ha llevado a conocer a dos chicas que no se han pensado dos veces el dejarme una copia de las llaves de su casa para que yo me sienta como en la mía. Un chico que conocí una noche en una milonga, guitarrista buenísimo que incluso hacer giras por Europa, se ofreció sin miramientos en llevarme a probar las pizzas más buenas de Buenos Aires, invitándome sin que me dejara pagar al menos mi parte. Mención especial a las personas que por azar o por suerte han compartido parte de viaje y mis aventuras, amigos que no solo han sido compañeros de viaje sino que me han dado mucho más que su compañía y han hecho posible muchos de mis mejores recuerdos de estos meses. ¿Gente mala?, por supuesto que la hay pero, ¿debe eso condicionarte en tu forma de viajar, tratar a los demás, o de vivir?, ROTUNDAMENTE NO.

Comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.

-Mafalda-

 

Otro de los aspectos que más me han llamado la atención, aunque en cierto modo me lo imaginaba así, es que no hay país en el que no se critique a los políticos. Pocos son los sitios, más bien ninguno, en el que yo haya estado y el sentimiento de satisfacción con los gobernantes haya sido generalizado. Un caso concreto que me ha llamado mucho la atención ha tenido lugar aquí en Argentina. El padre de mi amiga es un hombre con bastante poder adquisitivo, dueño de un ganado vacuno, lo que le permite vivir de forma acomodada, digamos que de la clase alta. Pues bien, esta persona, que a mi parecer tenía un perfil claramente de votante del PP, en una de las conversaciones me advirtió de Podemos. “No permitáis que Podemos gobierne en España que esos son de los que van diciendo muchas cosas bonitas y después os quitan todo”. Esas fueron sus palabras, mientras que otro chico que he conocido, que vive en una zona humilde de Buenos Aires y de clase media, se mostró mucho más afín a Podemos. Lo que me llama la atención de estos hechos es la similitud de perfiles con los que hay en España, la equidad de los discursos a favor y en contra. No somos tan distintos a fin de cuentas.

Esto va de la mano con las críticas que hace un ciudadano de su propio país. Yo mismo he criticado cientos de aspectos de España comparándolos con países como Canada, Australia o Nueva Zelanda. Que si la educación, el civismo, la inversión en el bienestar común, la mentalidad de las personas… Como claro ejemplo me encanta compararnos con Nueva Zelanda, un país en el que se percibe desde el primer momento que el Gobierno actúa pensando en el bienestar de todos y con la única intención que la de facilitar la vida a los ciudadanos. El ejemplo en concreto lo ves en los trámites y costes para cambiar de propietario un vehículo. En Nueva Zelanda basta con acercarte a unas oficinas de correos (hay en cada pueblo o ciudad del país), rellenar un formulario bien sencillo (nombre, número de documento, matrícula del vehículo y número de chasis) y abonar la modesta cantidad de 9 dólares, unos 6 euros al cambio. Listo, en 5 minutos ya tienes el vehículo a tu nombre y el cambio es instantáneo. En España… bueno, véanlo ustedes mismos pinchando en este enlace.  Como esto, mil y una historias más que en Nueva Zelanda es facilísimo y en España es complicadísimo, caro y te demora una eternidad.

Admitir que se está equivocado es el harakiri del orguillo.

-Mafalda-

 

Sin embargo, en el transcurso de la sobremesa con la familia de otra amiga mía de Buenos Aires, tras haber disfrutado un asado argentino de diez, la conversación derivó en que su tío había vivido en España y se asombraba de lo cívica que era la gente en comparación con Argentina, de lo fácil que tienes para reclamar algo o la seguridad de que hay leyes que impiden abusos por parte de las empresas o comercios, de lo económico que sale alquilar un piso teniendo en cuenta las diferencias macroeconómicas de ambos países y un largo etcétera. Esto me llamó la atención y le comenté que esta misma discusión la había tenido con gente de Australia, en el que el rol del que critica lo desempeñaba yo. Es bueno siempre mirar a los que están por encima de ti, a los que hacen cosas que mejoran las que tenemos, pero no debemos olvidar los que están por detrás para poder hacer un juicio justo y una crítica fundada y verdaderamente constructiva.

Sería lindo despertar un día y encontrarse con que la vida de uno depende de uno.

-Mafalda-

 

Estas son, a grandes rasgos, las reflexiones más recurrentes que he tenido en todo este tiempo de viaje. Lo que me queda claro es que la opinión de alguien que no ha salido nunca de España, que no se preocupa de ver como funcionan las cosas en otros lugares, de conocer otras culturas, opiniones, puntos de vista… no me vale para nada. Viajar, conocer, aprender, son las herramientas que tenemos a nuestra disposición para construirnos un juicio crítico con los suficientes fundamentos como para aportar ideas realmente innovadoras, útiles y viables en el contexto de España. Desechar lo malo y adaptar lo bueno de otros lugares nunca fue producto de la globalización sino el camino para avanzar en pos de un futuro mejor.

No sé, os acabo de contar mis impresiones y me encantaría que cada uno que leyera estas líneas me aportara su punto de vista, compartiera experiencias similares o me contara su opinión sobre lo expuesto. Os invito a que comentéis lo que queráis.