Llamémoslo Karma

Nunca me he considerado una persona “demasiado” creyente, nunca he tenido claro la existencia de algo inexplicable para el ser humano, siempre me he considerado más científico que devoto. Digamos que mi Fe no ha crecido en esa dirección, más bien siempre he creído en el poder de la mente y en la fuerza de las personas pero si es cierto que creo en que existe algo que no se puede ver, que no se puede tocar, pero que rodea a todas y cada una las personas. Ese algo que nos impregna de alguna manera y que se nutre de cada una de nuestras acciones. Llámalo destino, llámalo causa y efecto, acción reacción, llámalo como quieras, yo estoy empezando a creer en ello, en el Karma.

El Karma es un principio hinduista según el cual el comportamiento en una vida influye en las sucesivas. Yo no creo en la reencarnación así que me adapto lo del Karma a mis creencias. Digamos que para mi el comportamiento a lo largo de la vida va definiendo tu destino. A lo mejor es muy ingenuo pensar por mi parte que si eres bueno te pasarán cosas buenas, pero no es tan sencillo, no solo creo en que tenemos que ser buenos para que nos pasen cosas buenas pero si eres optimista y positivo, si actúas de corazón y sin maldad, dando siempre lo mejor de ti y dando todo lo que puedas dar, no me cabe la menor duda de que el Karma te recompensará.

Obviamente uno no empieza a creer en algo porque sí, uno no ve a Jesús una mañana en el baño, o a Sidarta una tarde en la cafetería, ni a Alá en el lugar de trabajo. Uno necesita experimentar cosas que le empujen a creer en una dirección o en otra. Yo siempre he sido optimista, me gusta ser positivo y ver el lado bueno de las cosas (sí, todas las cosas tienen su lado bueno). Es aquí donde tengo que agradecer a Armando y Julio, dos fantásticas personas que me han regalado una de las mejores experiencias en la India.

Esta es la historia.

Es frenético el ritmo con el que conoces a voluntarios nuevos y con el que los despides. A Mother House llegan diariamente personas venidas de todas partes del mundo y diariamente tenemos que despedir a otros que siguen su viaje o se vuelven a sus casas. A veces hasta cansa el tener que despedirte de alguien o el tener que hacer el “esfuerzo” de conocer a otros nuevos. A pesar de todo, las personas con las que coincides desde tu primer día, con las que compartes las dudas y la desorientación del principio son casi siempre las más cercanas y con las que acabas compartiendo la mayor parte del tiempo. Ese fue el caso de Armando y Julio, dos amigos que vinieron juntos desde Cádiz y con los que coincidí desde el primer día, tendiendo ropa en Prem Dan. Armando es un tío genial, algo alborotador pero al que le encanta el cachondeo y con el que siempre estaba bromeando con lo de “pisha” y “miarma”. Julio, por el contrario, es mucho más sosegado y tranquilo, aunque no es oriundo de Cádiz es uno más de El Puerto.

Tanto tiempo juntos nos llevó a compartir conversaciones, el típico de dónde eres y a qué te dedicas. Armando trabaja colocando máquinas tragaperras en restaurantes de toda la zona de Cádiz, nos lo contó a los pocos días de habernos conocido, fue entonces cuando yo compartí con él que era Ingeniero Informático.

– ¡Ah! ¿Informático? yo tengo un proyecto de software para mejorar la productividad de mis comerciales, ¿te importaría echarle un vistazo y comentarme lo que te parece?

– En absoluto, cuéntame de qué se trata.

Y así fue como me explicó que quería una aplicación para que los comerciales que trabajan para él puedan optimizar sus rutas y alcanzar más clientes en el menor tiempo posible. Yo le hice mis comentarios según mi experiencia, con la simple intención de ayudarle a comprender o facilitarle las cosas al informático al que le presentara el proyecto. Al día siguiente no os imagináis mi cara de incredulidad cuando me llega Armando y me dice:

– Oye Wiki, ¿a ti no te importaría si yo te pago el billete de avión y la noche de hotel y te vienes conmigo a Nueva Delhi? tengo un par de reuniones con dos empresas de software de la India a la que le vamos a presentar el proyecto y hemos pensado que nos podrías echar una mano.

Esto… ¿Nueva Delhi? ¿Hotel? ¿Todo pagado? supongo que os imaginaréis mi respuesta. Pues para vuestra sorpresa no fue un sí rotundo. Sinceramente, en ese momento pensé que sería mucha responsabilidad el hecho de que me pagaran todo eso y que después no fuera de tanta ayuda en la reunión como ellos esperaban así que le pedí la documentación del proyecto y le dije que lo estudiaría y que si veía que podría ser útil pues que le diría que sí.

Tras leerme el documento vi que se trataba de una aplicación relativamente sencilla, con una base de datos bastante simple y sin funciones demasiado complejas por lo que sería fácil de explicar y de comprender.

– Oye, Pisha, que sin problemas. Si seguís considerando que os puedo ser de ayuda me voy con vosotros a Nueva Delhi.

Así fue como la madrugada del jueves 13 de octubre volé de Calcuta a Nueva Delhi. En ningún momento tenía planeado salir de Calcuta, ir a Delhi o Agra me resultaba demasiado caro y muy lejos. Digamos que ya me había hecho a la idea de que no vería el Taj Mahal en este viaje, sin embargo ellos iban a Delhi para conocer la ciudad y hacer turismo, además de los negocios, lo que me permitió unirme al tour y poder conocer tanto las maravillas de Delhi como las maravillas de Agra. No solo esto, además tuve que alargar mi estancia una noche más, cambiando incluso el vuelo, ya que el Taj Mahal cerraba el viernes y lo pospusimos todo al sábado, Armando insistió en cubrir también con esos gastos.

He de reconocer que las dos reuniones salieron bastante bien. El chico indio que contrataron para hacer de traductor sabía mucho inglés y bastante español, pero no tenía ni idea de informática y no tardabas en darte cuenta de eso. Cuando los representantes de la empresa empezaron a explicar en detalle cómo iban a programar y diseñar el software él intentó traducir todo, pero lo que traducía no tenía mucho sentido. Yo me limitaba a hacer las correcciones que consideraba oportunas y viendo el nivel del traductor, decidí no dejarle hablar mucho en la segunda reunión para ahorrarnos explicaciones. En definitiva, creo que mi presencia en las reuniones fue bastante positiva para Armando.

Así que ya veis, de no tener pensado salir de Calcuta a poder visitar la capital de la india durmiendo dos noches en un hotel increíble, alucinar con el Taj Mahal, experimentar lo que es viajar en tren en la India y disfrutar de la compañía de dos maravillosas personas. ¿El destino? puede ser, ¿el Karma? pues también, realmente no lo sé, pero si de algo estoy convencido es de que la vida te devuelve lo que tú le das.

5 thoughts on “Llamémoslo Karma

  1. La suerte fue conocerte Wiki, para mi y para todos los ancianitos y aquellas personas necesitadas que han tenido la fortuna de encontrarse con voluntarios como tú, que de forma desinteresada, dejan las comodidades de su vida cotidiana para ir a ayudar dando todo lo que pueden y sobre todo, amor. Oí a una Sister decir “aquí se curan todos con amor y betadine” y es cierto, es amor y cariño lo que allí se respira.

    Enhorabuena por la labor que haces y un abrazo muy fuerte!

  2. Wiki, el placer fue nuestro, el de conocerte y el de que nos acompañaras por Delhi y por Agra. En Calcuta lo normal es conocer buena gente, y tú no te sales de esa norma. Sabes que envidia me das por estar ahora en Calcuta y por el año que vas a pasar, en la que vas a crecer mucho como persona, y mas con esa actitud buscando el lado positivo en todas las situaciones que nos surgen a lo largo del día. Un abrazo y cuida de los de Prem Dam por nosotros.

  3. Killo, brutal. Qué buen feeling. Por cierto, cuando puedas, te pago el billete a Gotham, que se me ha olvidao la contraseña der wifi de la batcueva y Alfred está de vacaciones…

  4. Espectacular la historia. ¡Un abrazo!

  5. Aqui… una noche más disfrutando de tus aventuras! Un día más y un día menos!! Me alegro que todo vaya saliendo genial y puedas aportar hasta experiencia profesional con los demás. Animo!
    Ya estoy ansioso por la siguiente entrada!
    Un abrazo grande!

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