El Comienzo

Literalmente este fue el comienzo. Era el año 2007 y me encuentro en el aeropuerto de Sevilla, con una persona que apenas conocía pero que en pocos días se convirtió en un hermano de viaje, con destino Ancona, Italia. Aquí empezaba el que sería mi mejor año hasta el momento, no lo supe hasta que llegó Julio de 2008, pero mi año de Erasmus en Italia se convertiría en el comienzo de un viaje que aun hoy en día no ha terminado.

Para algunos pasar un año entero fuera de su ciudad, lejos de su familia y amigos era un reto más que desafiante, casi imposible, en cambio para mi era más bien una ilusión, como el que va a un parque de atracciones por primera vez. No pretendo quitar méritos a los que les supuso un esfuerzo enorme en este sentido, ni a los que tras un mes allí se volvieron por que no aguantaban más la situación, solo pretendo explicar de algún modo que por alguna razón, sea por inconsciencia o por actitud, nunca tuve miedo.

Obviamente, para intentar dar explicación a todo esto podría remontarme mucho más atrás en el tiempo, digamos que a los 9 años cuando asistí por primera vez a una reunión de lobatos en el local del que hoy en día sigue siendo mi grupo scout, el Lucus Solis. Sé que el mayor culpable de todo lo que ha pasado en mi vida es mi grupo, son los scouts, son mis scouters, mis compañeros que me han acompañado mientras remaba mi propia canoa, pero es que en algún momento tenía que poner el inicio a esta historia.

Lo que pasaría después de ese año no me lo hubiera imaginado ni en mis mejores sueños. Entro a trabajar en una empresa con unos compañeros geniales, en la que no solo empiezo a formarme y a emprender mi carrera profesional sino que además me regala la oportunidad de seguir viajando. Canadá, Brasil, México, Francia, Ecuador… países en los que tuve la fortuna de poder convivir, conocer a gente maravillosa y aprender muchísimo.

Llegados a este punto la cosa queda más o menos clara. Todas estas experiencias han ido avivando en mi un sueño que espero cumplir dentro de muy pocos días. Viajar, ayudar, conocer, descubrir y dejar el mundo en mejores condiciones de como nos lo encontramos siempre han ido de la mano para muchas personas. Para mi se convierte en casi una necesidad, como una obligación ligada a la existencia y es básicamente este el principal motivo que me ha impulsado a dar el paso decisivo y plantarme ante mis miedos.

Y así empezó todo, y como dice la canción Buon Viaggio de Cesare Cremonini, seguro que “amerai il finale”.